miércoles, 25 de febrero de 2015

Manifiesto


Con las reformas neoliberales iniciadas en 1989, se abrió el camino al desmontaje del agro salvadoreño. Se produjo el éxodo campo ciudad y fuera de las fronteras patrias. Los 4 gobiernos del partido arena profundizaron el desmantelamiento del campo. La estocada final la dio la firma del Acuerdo de Libre Comercio, conocida como CAFTA en 2005.
El Gobierno del presidente Funes (2009-2014) implementó importantes reformas en el marco de la  Agricultura Familiar: la entrega de  paquetes agrícolas, la producción de semilla hibrida de maíz por las cooperativas y nuevas variedades de frijol,la organización de centros de acopio y servicios (CAS), la atención en centros de desarrollo productivo (CDP). Se incluyó a la población rural en el Sistema de Protección Social Universal.
La nueva administración del Cro. Presidente Salvador Sánchez Cerén ha iniciado con buen tino: logró controlar el alza de precios y la escasez de granos básicos, que querían provocar los Oligarcas y fuerzas oscuras a través de los acaparadores, generadores de opinión y organizaciones campesinas fantasmas. 
Se están implementando nuevos programas, proyectos  y políticas como la ampliación de distritos de riego, la ampliación del paquete agrícola en Postrera y Apante, el plan anti sequía; las acopiadoras de leche y plantas procesadoras, la instalación de la mesa para la política de acopio comercialización y distribución de granos básicos, etc. 
Sin embargo, subsisten obstáculos que limitan una reactivación productiva y la generación de empleo e ingresos: los oligopolios en los agronegocios de insumos y granos básicos, las prácticas anticompetitivas, el bajo financiamiento a los rubros agrícolas, la reconcentración de la tierra por la agroindustria cañera, los altos costos de los insumos, los bajos precios de nuestros productos, el escaso acceso a tecnología, entre otros.
El Frente Nacional Agrario, surge como una alternativa unitaria de las  organizaciones campesinas, asociaciones de pequeños productores y asociaciones cooperativas, para enfrentar los retos y desafíos actuales y futuros en el campo de El Salvador.
Necesitamos recuperar nuestra dignidad como sujetos económicos, sociales y políticos. Los campesinos no queremos dar lastima, no queremos que se nos vea como receptores de bolsas alimentarias, queremos producir los alimentos para el pueblo, pero en condiciones y reglas justas. 

¡¡Queremos recobrar nuestra dignidad e identidad!!

No venimos cómodos  a exigir. Venimos  a proponer y a trabajar junto a los que quieren profundizar los cambios. Venimos a poner nuestro puño combativo y corazón solidario junto aquellos que quieren empezar a desterrar la desigualdad social en el campo salvadoreño, como lo soñaron nuestros abuelos.  

Proponemos:

  1. La soberanía alimentaria como eje rector y estratégico de toda política agroalimentaria, comercial, ambiental y de desarrollo rural. Por el derecho de los pueblos y la nación a producir sus propios alimentos, por el derecho de los campesinos a seguir siéndolo. Por una alimentación sana y suficiente, por la promoción de la agroecología; por la libertad a decidir qué comemos. Por un alto a la importación de maíz y alimentos transgénicos.
  2. El establecimiento de un mercado justo que favorezca a productores y consumidores. Nuevas reglas de mercado. La participación de los pequeños productores, campesinos y cooperativas en toda la cadena de valor y no  como proveedores de materias primas para las compañías agroalimentarias.
  3. Mantener los programas sociales ya iniciados y profundizarlos. Reconstruir el tejido social comunitario del campo; contar con programas de salud, nutrición, recreación y cultura comunitaria; rescatar el conocimiento tradicional, educación tecnológica agropecuaria; aplicar los programas de vivienda rural y adultos mayores con carácter universal.
  4. Garantizar la participación política de los campesinos, pequeños productores y cooperativas, que nos convierta en sujetos activos y propositivos, frente al Estado, el mercado  y la sociedad; superando la manipulación de las gremiales empresariales y las compañías de agronegocios.
  5. La protección y defensa de nuestra madre tierra y  riqueza biológica. La protección de los derechos comunitarios sobre los recursos genéticos, la promoción de las tecnologías autóctonas y tradicionales, evitar la privatización del agua, bosques y otros bienes comunes, la cultura y la diversidad humana. Por un amplio Programa Nacional de Semillas que rescate nuestra diversidad genética, que promueva la productividad y que evite la contaminación y erosión genética. También  decimos no a la minería  a cielo abierto.


¡¡Producción, organización y transformación agraria, en El Salvador!!

¡¡Por un Gobierno que profundice los cambios, con apoyo popular!!

San Andrés, 28 de noviembre 2014

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